Dr. Benjamín Abarca asume la presidencia de la SNC: “Queremos fortalecer el crecimiento académico, la unidad gremial y la ética en todo el país”

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En el marco del LXVII Congreso de la Sociedad de Neurocirugía de Chile, realizado en Talca, se llevó a cabo la ceremonia de traspaso de mando en la que la Dra. Jacquelinne Lacrampette entregó oficialmente la presidencia al Dr. Benjamín Abarca para el periodo 2025–2027. El acto marcó el inicio de una etapa centrada en la articulación científica y el fortalecimiento gremial, con una visión integradora para todo el territorio nacional.

El Dr. Abarca, jefe del Servicio de Neurocirugía y Neurología del Hospital de Puerto Montt, es una figura clave en la consolidación de la especialidad en la macrozona sur. Formado como médico en la Universidad de Chile y especializado en el Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo, se trasladó a Puerto Montt en 1992 para integrarse a un equipo entonces incipiente. Desde 2007 lidera el Servicio, transformándolo en un centro de alta complejidad y referencia nacional, con más de mil cirugías al año, equipamiento tecnológico de primer nivel y un equipo multidisciplinario altamente especializado. Su trayectoria se caracteriza por el impulso a la modernización, la formación de nuevos profesionales y un compromiso permanente con la salud pública y la descentralización del conocimiento neuroquirúrgico.

¿Cómo evalúa el momento en el que usted toma la actual presidencia de la Sociedad de Neurocirugía de Chile?

Asumo esta presidencia en un momento particularmente significativo para nuestra comunidad. La neurocirugía chilena ha crecido en complejidad, investigación y formación, y ello coincide con el deseo profundo de fortalecer la especialidad desde la excelencia técnica, la ética profesional y el apoyo a las nuevas generaciones.

Evalúo este momento como una oportunidad para que la Sociedad cumpla plenamente sus fines estatutarios: fomentar el progreso científico, apoyar la formación continua y resguardar el ejercicio ético de la especialidad, promoviendo al mismo tiempo una neurocirugía más cercana a las realidades de todo el país.

¿Cuál será la impronta de su administración durante los próximos dos años?

Nuestra administración se apoyará firmemente en los estatutos de la Sociedad y en una visión integradora que nos permita avanzar de manera sostenida en distintos ámbitos. Un eje fundamental será el fortalecimiento de la formación y el acompañamiento de nuevas generaciones. La educación continua no solo es un mandato institucional, sino también un compromiso personal: queremos que residentes y jóvenes neurocirujanos encuentren en la Sociedad un espacio real de mentoría, apoyo académico y construcción de identidad profesional.

Del mismo modo, impulsaremos avances científicos que enfatizan la colaboración y la descentralización. Chile cuenta con equipos de excelencia en diversas regiones, y es esencial que esos centros tengan mayor visibilidad, intercambio y protagonismo en el quehacer científico nacional.

Finalmente, daremos un énfasis especial a la ética profesional. La Sociedad tiene la responsabilidad de resguardar los principios que sustentan un ejercicio neuroquirúrgico responsable, competente y al servicio de los pacientes. En conjunto, estos esfuerzos buscan consolidar una conducción orientada al crecimiento académico, la unidad gremial y el desarrollo integral de la neurocirugía en todo el país.

¿Cómo evalúa el estado actual de la neurocirugía en Chile?

Desde la mirada científica que corresponde a nuestra Sociedad, la neurocirugía chilena vive un momento de madurez y expansión. Contamos con programas de formación sólidos, creciente actividad de investigación científica y equipos distribuidos en distintas zonas del país que han logrado altos estándares clínicos y académicos.

Lo que podemos observar es una comunidad profesional dinámica, comprometida y en constante búsqueda de actualización. Existe un interés creciente por colaborar entre centros, compartir experiencias y generar conocimiento aplicable a nuestra realidad sanitaria.

Al mismo tiempo, persisten desafíos en equidad de acceso a oportunidades formativas, en actualización tecnológica y en visibilidad académica para regiones. Mi evaluación es que la neurocirugía chilena tiene bases muy sólidas, y que el trabajo conjunto y la articulación científica permitirán seguir avanzando hacia una especialidad más integrada, diversa y proyectada al futuro.

¿Qué mensaje envía a los miembros de la Sociedad en este 2025?

Quisiera transmitir un mensaje de unidad, compromiso y pertenencia. Nuestra Sociedad existe para servir a la neurocirugía chilena: para impulsar la formación, la investigación, el desarrollo técnico y la ética profesional. Pero también existe para acompañar a sus miembros en su vida académica y en su identidad como neurocirujanos.

Invito a cada uno de ustedes —colegas, profesores, residentes y miembros honorarios— a participar activamente en nuestras actividades científicas y formativas, a aportar con sus experiencias y a mantener vivo el espíritu de servicio que caracteriza a nuestra disciplina.

Queremos consolidar una Sociedad abierta, generosa con el conocimiento, respetuosa en su intercambio y unida por la convicción de que el progreso científico debe ir siempre acompañado de excelencia junto con responsabilidad ética y social.

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